21 ene 2013

LA ORQUESTA (VESTIDA DE NOCHE).


Un café sin sabor, dosis de nicotina.
Una voz que desafina y que carece de valor.
La pesadilla vestida de noche blanca,
una duda que se estanca, por poner la otra mejilla,
porque así lo ordena el director.

La escena final carece de beso,
La orquesta ha dejado de tocar,
Una mentira que cae por su propio peso, en forma de protesta,
Una avenida sin boulevard.

Un par de copas sin barras donde apoyarse,
un par de penas sin poderse revelar.
No hay camarero con el que desahogarse, el veneno de mis venas,
que no permite a la canción acabar.

Leyendas y rimas en un cuaderno.
Un autobús que no se digna a parar.
Sombras envueltas en gabardinas, el poder del desenfreno,
y la orquesta todavía sin tocar.

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