21 ene 2013

LA ORQUESTA (VESTIDA DE NOCHE).


Un café sin sabor, dosis de nicotina.
Una voz que desafina y que carece de valor.
La pesadilla vestida de noche blanca,
una duda que se estanca, por poner la otra mejilla,
porque así lo ordena el director.

La escena final carece de beso,
La orquesta ha dejado de tocar,
Una mentira que cae por su propio peso, en forma de protesta,
Una avenida sin boulevard.

[INSERTE TÍTULO ALEATORIO].

Era día trece, en martes cayendo.
Viciado por el humo el aire de mi habitación.
No di cuenta de que afuera estaba lloviendo,
tampoco del entrecortar de mi respiración.

Y fue el encuentro a las puertas del teatro,
en plena calle Gran Vía, una rubia con un bolso rojo.
No había tenido un buen día, de ahí que paseara un rato,
cuando a aquella preciosidad le eché el ojo.

"Buenas tardes - le dije - si es que aún pueden ser buenas"
Pero ella me mandó a paseo (no sin razón).
Intenté decir alguna frase halagüeña,
pero acabé el día recomponiendo mi roto corazón.

19 ene 2013

NO ABUSES DE MI INSPIRACIÓN.

La llamaré mañana, hoy se me hizo tarde.
Esta forma tan cobarde de no decirnos que no. 


Podría ser que mañana reclamaras tus derecho
a seguir soñando, a nunca despertar,
cuando en este pasillo tan estrecho
ni siquiera hay hueco para tu mirar.
Esos ojos verdes que me intuyen,
esas lágrimas rojas como el coral,
las hojas ralas del espino palidecen,
han encontrado muerto al del séptimo en el portal.

13 ene 2013

OSTRACISMO.

Nunca se le ve el pelo. Pasa desapercibido. Está desaparecido. De vez en cuando entra en escena, sin avisar, apareciendo, atravesando el telón de la función, ya finiquitada. Nadie afirmaría que no le gusta hablar. Pero no lo hace. Y cuando abre la boca, inunda la atmósfera de nimiedades. Balas de cartón que no dañarían ni al más enclenque de espíritu. Parece que se esfuerza en provocar una languidez exagerada, en escupir frases sin entonación, en una línea seria, espantosa, como vaga, difuminada. No hay subidas ni bajadas, no hay musicalidad. No hay hueco para la estridencia. Un simple balbuceo insignificante. ¿A qué jugamos? A estar cansados y cansar a los demás. A no tener energía y absorber la poca que resta en la conversación.