Tardó mucho tiempo -incluso demasiado, pensaba él- en darse cuenta de que la cinta estaba rota, de que se había enrollado, que se había tergiversado, que había ido degenerando de tal manera que cuando pensó en cómo era la cinta al principio, ni siquiera lo recordaba. En qué momento se rompió la cinta comenzó a ser su parábola personal, su encrucijada más extraña, su doble moral.
-¿Y estás seguro de que era una cinta? - se preguntaba.
-No lo sé. No puedo recordarlo.- se respondía.
Dijeron que lo conseguiríamos lanzar muy lejos.
Pero no sabían lo lejos que podíamos llegar a lanzarlo.
Lo consiguieron acertar.
Dijeron que llegaríamos muy lejos.
Pero no sabían cómo de lejos podíamos llegar.
Y eso, a día de hoy, sigue siendo una incógnita.

No hay comentarios:
Publicar un comentario